Llega el Carnaval
La época que empezamos a vivir los canarios no puede pasar sin ser catalogada como la que más caspa acumula dentro del año natural. Los carnavales, con sus murgas, sus comparsas, sus reinas, sus reinonas, sus reinas de la tercera edad, sus desfiles, etc. representan lo más auténtico y perverso, en ocasiones, de la identidad canaria.
El Carnaval se ha convertido en un concurso de concursos en el que cualquier tema resulta objeto de competición; asÃ, tenemos que hay hasta concursos de escaparates, por no nombrar las interminables variedades de: trajes individuales, grupos, niños o tercera edad.
Por otro lado, las murgas ya no son lo que eran. Las letras son cada vez más descafeinadas y menos originales, cayendo siempre en la simplicidad del discurso insularista barato y caduco o en la peripecia nocturna del machote ibérico canario que bajo los efectos del alcohol termina en la cama con algo parecido a Ruth Socorro.
A estas alturas, parece triste observar como todo parece inventado. Otro elemento que va tomando cuerpo y presencia dentro de las fiestas otrora denominadas de invierno, es la figura del tristemente conocido “chandalero”, mostrando el perfil más perverso del tenderete carnavalero. Resulta desolador como puede resultar atractivo para algunos jóvenes divertirse hostigando al personal que tan bien se lo pasa con su disfraz o su mascarita.
Quizá venga a ser una acepción netamente canaria de los skins heads muy presentes en otros territorios. Lo cierto es que cada vez, somos más los que ante el panorama presente, preferimos quedarnos en casa que jugarnos el pellejo cada mogollón.
En estas fechas tan productivas para nosotros, hay otro fenómeno a destacar que son los programas de televisión dedicados al carnaval.
Dentro de este capÃtulo llaman poderosamente la atención los canales locales de televisión, que son capaces de tenernos hasta principios de abril escuchando murgas y mostrándonos los ritmos más trepidantes de la pluma comparsera, al tiempo que nuestro Señor Jesucristo entra con su burrita y entre palmeras por los caminos de Jerusalén.
Amén.
Compartelo:


La Frase...



Comentarios
Añade tu opinión