Primicia Informativa: Escándalo en el Norte
Nuestros corresponsales del Norte de Gran Canaria están trabajando a destajo, y es que en ese lugar de la isla se están dando últimamente una serie de hechos que se hace preciso comentar desde aquí. Por un lado, en el Municipio de Moya se vive estos días de adviento preelectoral una encarnizada batalla por la poltrona municipal, pues parece que por primera vez peligra la corona de Isidro Galván (PP), ya que la llegada de Antonio Perera (CC), un médico de cabecera con bastante popularidad, que cuenta con el apoyo del pueblo, parece significar el fin del primer y eterno edil.
El pasado viernes, mientras Román Rodríguez se subía al municipio moyense para asistir a la presentación de su candidato, Don Isidro va y organiza una improvisada excursión para que los oídos de su gente no se dejaran contaminar por las promesas nacionalistas.
Ahora bien, lo de Guía sí que tiene miga. En el municipio norteño pululan por los zagüanes y buzones unos pasquines anónimos, que CaspaCanaria presenta en exclusiva, y en los que se pone a caer de un burro al alcalde, Bañolas y a algunos de sus colaboradores, al tiempo que se hace un llamamiento para que las autoridades municipales vigilen el problema de la droga en la localidad.
Se trata de un grupo de presuntos padres preocupados por la afloración del negocio de la droga en el municipio y en varios de sus pagos periféricos, llegando incluso a nombrar a camellos, que suponemos ilustres, tales como “Isaac el de Periquillo”, o “El Sargento”, como muestra de la importancia del mercado local. Lo grave del escrito, es que paulatinamente se van perdiendo las formas, el respeto, y como consecuencia de ello, la razón.
De este modo, los padres se preguntan: “¿Sabe el Señor Bañolas que al menos dos de los funcionarios más cercanos a él (una lesbiana y un homosexual) son consumidores de estupefacientes?”.
Luego se preguntan el porqué de la asistencia del primer edil a las fiestas de un amigo en donde “se consume día tras día cocaína, estasis, mariguana y jachis” (trascripción original del texto). No sólo se arremete contra el Alcalde sino que lo hacen también con profesores, de los que se da nombre y a los que se acusa de ser consumidores de droga habituales y de acudir a las “orgias” y “fiestitas” organizadas y que, según los anónimos y cobardes vecinos se realizan al amparo de la cobertura y del permiso de la Guardia Municipal.
Por si fuera poco, los impresentables escritores de semejante disparate amenazan con que “volveremos a informar y esta vez daremos los nombres, apellidos y direcciones de todos los que tengan que ver en Guía con las drogas…”.
Si en realidad son padres preocupados deberían dar la cara y no aprovechando la inmunidad que da el anonimato. Todo esto nos lleva invariablemente a ponerlo en relación con las fechas en las que nos encontramos; tiene toda la pinta de tratarse de una campaña de acoso y derribo al Alcalde guiense, con quien el pueblo parece encontrarse respetado, no como en otras épocas, en las que el enchufismo y el gasto desproporcionado municipal llevó al municipio a ser uno de los más endeudados de Canarias. Por último se invita a los ciudadanos a “condenar” con su voto la “idea de edificar una cárcel” y a “aquellos que permiten que la droga corra por nuestras calles”.
No deja de ser paradójico que los anónimos padres utilicen el referente del socialista Ángel Trujillo como ejemplo del orden y la limpieza de drogas, cuando, éste ha dejado bien claro a los ojos de los ciudadanos, y en más de una ocasión lo que le gusta echarse un pizco, o dos.
Es triste que en una sociedad como la actual en donde existen tantos y tan variados medios de expresión se acuda a estas técnicas rastreras, que están más cerca de los períodos de represión que de los actuales tiempos democráticos.
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