El Padrino
El pasado domingo, el presidente de este país de bandera rojigualda se nos presentó con mangas de camisa en el Cruce de Arinaga, con su inseparable Botella, al bautizo de la niña cuya madre rompió aguas en el transcurso de un mitin del presidente, el pasado mes de Mayo.
Lo que no se ha dicho, y nosotros que estuvimos en ese mitin lo podemos asegurar, es que la joven no es que rompiera aguas, es que los discursos de Cardona, de Pepa, de Soria y del mismísimo presidente, la pusieron de parto.
Había que estar allí, con una Pepa enralada leyendo su discurso, que le ordenaba, de vez en cuando, mirar al tendido para provocar algún aplauso, con un Soria afirmando que a él también le gusta el “tutti frutti”, respondiéndole a una admiradora que le había piropeado, y con un presidente del Gobierno interesado en amargarnos la fiesta con el problema vasco, con tal de salir en directo en los informativos del mediodía. Por entonces, el jefe del ejecutivo decía de Soria que éste ya tenía “cara de presidente”, con lo que comprendimos que para llegar a serlo hacía falta un buen bigote, y si no que se lo digan a Román, a Adán o al propio Mauricio, que pronto nos sorprenderá con barba de tres días.
Pero Aznar para disgusto de muchos de los presentes en Arinaga, no acudió con su traje chaqueta habitual, lo cual no gustó a más de uno, que reclamaban para sí un presidente como el de la tele, con su terno habitual.
El presidente demostró que aún siendo de centro-derecha-derechona, ha sido capaz de acudir al bautizo de una niña nacida de una pareja en donde la madre es dependienta de supermercado, el padre es albañil y para mayor complicación no han recibido el matrimonio cristiano, aspecto éste que recibió no pocas críticas de la comunidad cristiana del sureste de la isla en la semana previa a la celebración.
Por lo visto, a la pareja le dieron unas perrillas para que fueran tirando y al padre, le han prometido buscarle un trabajo más apañadito.
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La Frase...



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