El Pino, novelero como siempre
Como cada 7 de septiembre, Teror se convierte en el pueblo más novelero de Canarias. Allí se reúnen miles de anónimos romeros, periodistas, políticos y artistas. Todo un lujo para el análisis de un casposo.
Desde muy temprano, ya a la entrada del templo unos voluntarios repartían unos pasquines con la interesante programación de Radio María, mientras en el exterior, el cuñado de
Don Francisco se atrevía por fin este año a ponerse delante de la cámara de Canal 25 para llevar a los enfermos y a los mayores encamaos las imágenes de la romería. Cuando tocó entrevistar a Miguel Jorge Blanco le felicitó por su gestión y le dijo que le votaría en las próximas elecciones. Todo un ejemplo de imparcialidad informativa. Eso sí que es independencia, y no la del Gabilondo.
La otra presentadora estrella del canal, Sensy Pulido se encontraba ataviada con un chándal que no figura entre el catálogo de vestidos antiguos de la Fedac, pero que le ayudó en su peregrinaje desde Tamaraceite hasta Teror. Un trayecto que fue grabado por el canal en su ánimo de innovar y de imponer nuevas formas de hacer televisión.
Podemos suponer el cabreo que a estas horas podrá tener Don Santiago García Ramos, compañero radiofónico de Mara González, a la que no vimos en la Villa mariana, y que como sabrán, es uno de los más duros defensores de la tradición canaria. Uno de sus principales caballos de batalla, además de eso de que no se le debe pintar el bigote a los chiquillos, es el tema de las carretas. No le gustan las maquetas. Pues tremenda la debe haber formado al ver la representación de Tejeda. Se trataba de una imagen cartográfica del municipio en 3D con el nombre de sus barrios incluido y aderezado con flores de plástico. Era con diferencia, la peor de cuantas desfilaron. Mudos se quedaron los de la Tv Canaria al verla.
En cuanto a caspa destacaron también la carroza de Ingenio, con un gato de peluche entre sus ornamentas y la de Moya, con traperas Made In China. Detalles comprobados in situ por este redactor.
Mientras se acercaba la hora del inicio de la fiesta, los comercios se preparaban para hacer negocio. Muchos son los que en esos días cambian su actividad comercial y hasta su epígrafe fiscal para ofrecer bocadillos de chorizo y refrescos donde hasta ese momento sólo se vendían repuestos para coches y chalecos reflectantes. En una de tantas descubrimos a una talentosa dependienta que pintaba en un papel lo siguiente: “Cervesas 1, 50 €”.
Como es lógico no nos llamó la atención del producto, sensiblemente superior al del supermercado, sino las faltas de ortografía. Viendo de cerca el cartel nos dimos cuenta de que pudo ser peor, si no rectifica a tiempo la intención de escribirlo con “b”.
Poco éxito tuvo la iniciativa del Cabildo de abrir la romería con una representación de cada municipio, en la que cada uno debía ir a ofrecer una cesta a la patrona. Sólo cuatro de los 21 lo hicieron.
A pesar de la multitudinaria presencia de políticos (tocaba darse un baño de multitudes en virtud de las fechas preelectorales que vivimos), se echó en falta al personaje del mes: Momo, y también llamó la atención la ausencia de JuanFer López. No faltaron los representantes de los 21 municipios ni los consejeros del Cabildo, entre quienes destacaba por su desbordante alegría y simpatía un Pedro Luis Rosales más contento que de costumbre que repetía a quien lo quería oír que “barruntaba su derrota”, al tiempo que tiraba su cachorro al aire.
Al finalizar la ofrenda, tomó la palabra un temeroso Juan De Dios, quien pidió disculpas por la elección del pregonero; Gumersindo el de Candelaria. Ya saben ustedes la que se formó a cuenta de la patrona de Canarias. Más radical fue el discurso del prezidente Soria, quien finalizó su intervención con un emotivo y ridículo: “Viva la Virgen del Pino, Viva Gran Canaria”. A la pobrecita Mari Mar Julios no la dejaron intervenir, a pesar de que se había levantado de su asiento para figurar con el resto de la corte política y religiosa a los pies de la Virgen.
Luego, uno de los callejones que parten de la Iglesia se convertían en pocos minutos en territorio popular, con la presencia de Menchu, Calcines, Ángel Sabroso, aspirantes a candidatos municipales, etc. Muy curiosa es la amistad que Manuel Lobo mantiene con todos los cargos del PP con quien no dejó de pasear hasta altas horas de la madrugada.
Ya con todo el pescado vendido hallamos a un Félix de Granada de incógnito. Tan irreconocible iba que no llevaba ni su habitual peluquín, solo una moderna gorra con la que no logró pasar desapercibido para este equipo que no dudó en pedirle un autógrafo y una foto para aumentar nuestro álbum de fotos.
Nótese que a lo largo de la crónica hemos remarcado en negrita el nombre de los personajes, tal y como hubiera hecho la doctora en crónicas rosas, nuestra entrañable Adelina de la Torre.
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