Churros, pizzas y hasta chorizos.
Por Santi Peña — sin comentarios »
La Churroteka es un, cuando menos, curioso bar situado en el Casco de La Laguna que desde hace un año largo ofrece a su clientes elegir entre sus dos especialidades que combina en su carta: churros y pizzas. Asà a primera vista uno puede pensar cómo es posible una mezcla tan, cuando menos, extraña y seguir abriendo sus puertas todos los dÃas en su planta renovada pues el bar antes era un local de barra de acero y mármol, taburetes pesados y serrÃn por el suelo. Pensemos, no obstante, que en polÃtica se dan combinaciones más exageradas y nadie dice nada. Coalición Canaria surgió a mediados de los noventa del siglo pasado y durante todo este tiempo las siglas “CC”, hasta que puedan utilizar las de “PNC” que GarcÃa Ramos les vendió hace unos buenos meses, han significado la unión en intereses de antiguos insularistas derechones herederos del franquismo, autodenominados centristas y aquella izquierda que fue ICAN y que desapareció tras la mayor bajada de pantalones que se recuerda nunca para promocionar lo que ahora son por vocación: la mayor fábrica de chorizos que ha habido nunca en Canarias y que favorecen mejor que nadie los intereses de los dueños del piche y del cemento.
La foto de arriba es producto del descubrimiento de nuestro amigo Andrés cuando un dÃa fue al baño de este local. Al tÃpico anuncio que pide punterÃa con eslóganes tipo mee a gusto mee contento pero hágalo por dentro la dirección del bar ha colgado este cartel en el baño masculino dando instrucciones de lo qué se debe y no se puede hacer en el. Como me parecÃa muy descarado entrar al baño y hacer la foto sin más esta imagen me costó un café, pagué por el 10 céntimos menos que la estimación de Zapatero, que me sirvieron en una taza de diseño trasparente. Cuando estaba en aquél me dio por pensar en lo jugoso, informativamente hablando, que podrÃan ser los servicios de un lugar que tiene parte de sus dependencias ocupadas y expropiadas ilegalmente a sus legÃtimos propietarios, una recova en la que los que allà van se pelean e insultan por los pasillos y cuyas señorÃas dan más importancia a 5.496 camas hoteleras de sus amigachos que a 55.087 firmas ciudadanas de una Iniciativa Legislativa Popular para proteger las costas de Granadilla, donde hacen comisiones de investigación que se lleva el viento y que se lo conoce con el nombre de parlamento de canarias. ¿Habrán indicaciones para que se mee a la izquierda, derecha o centro dependiendo de la inclinación polÃtica de sus miembros? ¿Se aprovechará el papel en el que se estamparon las firmas de miles de ciudadanos en las distintas ILP rechazadas en esta legislatura, y otras, como papel de baño? ¿Del Mar Julios irá al baño de los hombres a mear de pié para hacerse respetar en la cámara? ¿Adán MartÃn, presidente saliente, irá a gestar en el cubÃculo de asiento blanco de mármol de roca proyectos tan peregrinos con su eje transinsular de trasportes de Canarias y resto de la galaxia? Yo, la verdad, es que no voy a esos sitios. Primero porque en el parlamento no dejan entrar a los ciudadanos no sea que se vayan a contaminar los parlamentarios de democracia real y segundo porque me afecta mucho lo que se llama vergüenza ajena y estos años, pero sobre todo estos dÃas, he sentido mucha por ese lugar que llaman institución. Ya lo dijo Justo Fernández en un libro recopilado por el Centro de la Cultura Popular Canaria titulado La corrupción en Canarias: “Yo a mis hijos, cuando eran pequeños, lo único que les prohibÃa era ir al Parlamento de Canarias porque fue tal la decepción cuando vi lo que se cocinaba…”.
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