Castillos en el aire

Hacer castillos en la arena de la playa era una gran ilusión que hacía que todo el invierno del curso lo soportáramos estoicamente hasta que llegaban aquellos días de junio. El primero de los de playa apenas tocábamos el agua y si teníamos suficiente edad hacíamos de ingenieros con los más pequeños a los que utilizábamos para que nos trajeran cubos de agua mientras nosotros organizábamos una construcción efímera y prírrica que desaparecía con la subida de la marea. Al cabo de los interminables días de playas nos olvidábamos de las construcciones para estar más pendientes a las olas. Y a las chicas y a los chicos también. Nuestro colega Andrés pasa temporadas en el Sur de Gran Canaria con su compañera e hijo y de allí nos ha traído esta foto de los que se ponen a hacer figuras en la arena para sacarles unas monedas a lo guiris. Por muy artistas que puedan ser se les nota que de ortografía y de idiomas no saben mucho. No se puede tener todo en la vida.
Pensando en que es muy usual en los hombres, género masculino, se resistan a crecer he estado pensando en qué pueden tener en común tres grandes constructores canarios como Santiago Santana Cazorla, que llamaba directamente al móvil de Adán Martín para saber de lo suyo, Antonio Plasencia, que se ha jactado alguna vez de untar a los grandes partidos con dinero para tenerlos a su favor, y Ambrosio Jiménez que tiene un retrato de Franco en su despacho. A parte de que su cultura sea tan rustica para cometer faltas como las del cartel o que los tres tengan o hayan tenido problemas con la justicia y/o hacienda pudiera ser que de pequeños les gustara hacer castillos en la orilla de la playa. Ahora que los tres han crecido, y aunque tienen seguramente una cincuentena larga, en el fondo se sienten niños. Sucede, sin embargo, que el ámbito de la playa, aunque Plasencia todavía ronde Las Teresitas, se les ha hecho pequeño y ahora construyen los mismos castillos efímeros a escala del archipiélago con una pata puesta en África. Su frustración y resistencia para hacerse mayores la tenemos que soportar los canarios que vemos como nuestras islas están cada vez más degradadas y abocadas al colapso. ¡Mejor de pequeños hubieran jugado con lo que meaban! Quién sabe si ahora otro Paulino nos cantara.
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La Frase...



Comentarios
El saber no entiende de fronteras, no sólo se queda corto con las letras en español sino que además obliga a los portugueses a soltar las perras, ya que en vez de darle las gracias (OBRIGADO con erre de rábano)le vacían los bolsillos con OBLIGADO.
y en italiano, y en inglés, y en francés.. semos europeos
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