Talento y cemento
Se aplica don Paulino en dejar frases para la historia. Después del célebre “en Canarias hay mucha titulitis”, la última ocurrencia: “Más talento y menos cemento”. A buenas horas, dirá alguno. Imposible no estar de acuerdo con la frase. Se entiende que el presidente se refiere al modelo de desarrollo, pero se puede imaginar que el ciudadano también desearía más talento en los que mandan. Es lo que tiene el ciudadano, que puestos a pedir, le pide peras al olmo.
Se le escapa a don Paulino que, aplicando a rajatabla la idea, igual se queda más sólo que la una. O, para ser justos, con pandilla de cuatro o cinco. En busca del talento perdido en la cosa pública (en los suyos y en los demás), prepare el morral don Paulino y dispóngase a atravesar valles, escalar montañas, descender a profundas simas, ir hasta el infinito canario y más allá. Las posibilidades de encontrar el talento serán escasas. Ya se sabe que a los partidos les importa tres pepinos el talento, pendientes como están de salir en la revista Fama.
No se desanime si al hacer la prueba del algodón, más que talento, encuentra usted restos de cemento. Eso pasa por pasar el algodón por la cara. No se desanime, que igual parece cemento, pero no, es hormigón armado.
No decaiga si, buscando talento en los dirigentes, los encuentra discutiendo sobre el número en el que van a ir en la lista. Tampoco se sorprenda si, esperándoles en clase turista, los encuentra en primera. No le llame la atención si ese día tuvieron que ir a declarar a un juzgado. Si buscando talento en el Parlamento canario, los encuentra dibujando monigotes en vez de aplicarse en trabajar. Claro que estos abusan del presidente de la cámara (recientes análisis determinaron que el presidente es de blandi-blú).
A lo mejor no es casualidad que no encuentre trazas de talento alrededor. Igual resulta que el talento “juye” tanto de la política como el edil municipal de los estudios. Cuentan que un idealista con talento y vocación de servicio se presentó un día en la lista y salió ruborizado por lo que vio en el “lado oscuro”. O, para que usted me entienda (hablando canario), “salió todo aripiado”. Todavía está el hombre recuperándose del fatute al ver la maquinaria de los partidos por dentro. Suerte que tenía profesión habitual.
Igual es que el talento no abunda en política porque, teniendo oficio y beneficio fuera de ella y trabajando duro como todo cristiano, no hay necesidad de retratarse con autoridades que nunca se imaginaron cobrar tanto haciendo tan poco, pisar Los Limoneros, tener coche oficial. Y sin talento ninguno.
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La Frase...



Comentarios
Veo y doblo:
estoy convencido de que el talento en política es incluso un lastre para el que quiera hacer carrera.
En ese mundo hay que tener adormecido medio cerebro para moverse con cierto desparpajo.
Pues vaya cambio de Pau, porque para dirigir la tele de ellos, ha puesto en vez de talento a alguien que tiene un *rostro de hormigón armado pretensado con cemento UNE 80-401-91*
Don Paulino querría decir “talentos”, como en la cuarta acepción de la Real Academia (”Talento: Moneda de cuenta de los griegos y de los romanos”)…
Entonces la frase cobra todo el sentido.
Bromas aparte, todos sabemos que el requisito nº1 para estar en política y permanecer en el puesto, es maquillarse con Panda, y el nº2 el ser capaz de aguantarse la risa al soltar chorradas como ésta.
SIMAS, por favor; profundas SIMAS y altas CIMAS. No hay nada más casposo que las faltas de ortografía, sobre todo en alguien que señala lo casposo de los demás.
Mea culpa, por chinchoso,
confundí profundas simas,
con los altos montañosos.
Bien me apunta don Josefo:
¡Criticón, feo y casposo!.
Rectificar de de sabios. Y, si además se hace con estilo, implica talento. Va usted por el buen camino, gran guanajo. Según Paulino, menos cemento y más gente como usted es la que nos hace falta y, por una vez, estoy de acuerdo con él.
Lo dicho: que responda a mi observación, me agrada; y que lo haga en verso, me halaga. Cuenta usted con mi respeto.
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